24 febrero 2009

Notas sobre el Karst de Maravio (vertiente tevergana)


"Maraviolloso”, es la palabra justa para definir este idílico lugar… praderías inmensas, montaña, agua, animales salvajes, la vegetación, su paisanaje porque no, etc, etc, son factores que se conjugan y definen un paraíso excelso para los amantes de la naturaleza. Caminar, bicicleta, escalar, las cuevas o simplemente sentarte a disfrutar del paisaje, son algunas de las cosas que se pueden realizar en este monumento natural perteneciente, o más bien compartido, por los concejos de Yernes y Tameza y Teverga. Es en la vertiente tevergana de estos puertos donde se ubica un vasto sistema subterráneo, escondido celosamente bajo un manto calizo de primer orden como es el cordal de Maravio.
Podríamos decir que los fenómenos de karstificación más importantes, o intensos, en la zona poseen un control tectónico. Este hecho, deriva del emplazamiento de un importante cabalgamiento según una dirección Norte-Sur, que provocó la superposición de una serie de materiales rocosos más antiguos (cámbricos y ordovícicos principalmente) y de gran dureza de forma general, con las cuarcitas como principales protagonistas, sobre otros más modernos y notoriamente más débiles (carbonífero superior siliciclástico). Se generó de esta manera, una pequeña sierra (La Granda) topográficamente de menor entidad que su vecina y destacada sierra de Maravio y, de la que le separaba únicamente, una estrecha franja de materiales más débiles y blandos que quedaron a modo de depresión.
A partir de ese momento las aguas derivadas de las precipitaciones se fueron encauzando originando una red de drenaje cerrada, muy bien definida y convergente hacia la potente barrera caliza por cuyo contacto percolan, a través de una banda colectora en los alrededores del Pozu’l Agua, como se puede ver en el esquema adjunto. Durante este trayecto, el agua atraviesa un área bastante extensa constituida por un sustrato rocoso básicamente silíceo y una cobertera vegetal bien desarrollada, incrementándose la agresividad del agua (mayor intensidad de disolución carbonatada) así como la carga de sedimentos con los que potenciar la erosión mecánica del macizo al filtrarse a su través.
La adición de trazadores químicos en el Pozu’l Agua, hace ya unos cuantos años, permitió conocer de forma indirecta, el impresionante viaje del agua hasta su salida al exterior en el valle de Valdecerezales. Esta surgencia, es fácilmente observable a través de un manantial, tributario del río Teverga, situado unas decenas de metros antes del primer túnel de la carretera AS-228 en dirección a Caranga, provenientes de Entrago y es visible desde la Senda del Oso.
El resultado, de una forma global, es un filtro natural de las aguas provenientes de una cuenca de drenaje externa, con un desarrollo subterráneo, en línea recta y tomando el pozo mencionado antes como sumidero, de más de 3 kilómetros y un desnivel, tomando las mismas referencias, de aproximadamente 500 m. ¡Ahí es nada!
El inconveniente a este enorme potencial radica en la imposibilidad, hasta ahora, de acceder a su parte activa, bien desde los sumideros o bien desde las cotas superiores de la sierra de Peña Gradura. A pesar de prospectar en numerosas ocasiones, de explorar algunos pozos y de la experiencia de otros espeleos en zonas anexas o relacionadas con el sistema, todavía no hemos encontrado nada y, por el momento, sus secretos se encuentran a buen recaudo
(que no habrá ahí metido…).

20 febrero 2009

Fin de semana 21 y 22 Febrero

Saludos cuasaquianos.
Para empezar el fin de semana, hemos decidido pasar frío en el desfiladero de Los Beyos, así que, salvo imprevistos, nos acercaremos el Sábado (Justo y el menda) a Puente Vidosa para realizar la cascada de Aguasaliu, que debe de bajar muy chula de agua aunque xelada como mil demonios.
El Domingo aun tenemos que gestionarlo. Una de las opciones, ahora que Nerea está operativa los Domingos, sería meternos en la Veigadonga, para ponerla en contacto con un sistema de envergadura y activo (y que tantas horas de disfrute nos hizo pasar en su momento). Podíamos entrar por la cueva de los ingleses, dar un buen rulo y salir por el sumidero Este.
Por otro lado, la opción barranco también sería interesante... habrá que sopesar las opciones.
El que tenga alguna idea que hable ahora.... o de tarde. Tú no Cantia, que tienes exámenes... cuando estés operativa haremos cosas mejores, como limpiar el material, recoger el local, cuchar praos, etc...no te preocupes.

ACTIVIDADES

Al final, y como siempre no hicimos lo planeado, ni fuimos a hacer Aguasalio, ni nos acercamos a la Veigadonga.
El sábado, Gelo y yo, nos acercamos por la mañana a la zona sur de la sierra del Aramo para echar un vistazo a una surgencia y controlar un poco la zona de búsqueda.
En principio, exploraremos por la parte alta de la sierra, siguiendo una marcada falla relacionada con la surgencia.


El domingo, Nere, Gelo y yo, nos acercamos a bajar la parte inferior del Vallegón.
El día fue muy bueno, si es que hasta disfrutamos poniéndonos el neopreno al solín, ya casi nos habíamos acostumbrado a pasar frió en estos menesteres.
Nada mas tomar contacto con el agua, vimos que ésta era abundante y sentimos que estaba muy fría; el primer rápel (16 metros) nos lo confirmó. Decidimos bajar esta primera cascada por el agua para darle un punto de alegría al descenso, no nos equivocamos y el manguerazo fue bueno.
A destacar el cambio que sufrió este barranco por culpa de los desprendimientos debidos a las obras de la carretera que sube a Amieva. Recuerdo que había un tobogán pequeño pero muy chulo, ahora esta todo prácticamente lleno de bloques.
Este tramo también nos depara una zona encajonada muy corta y bella, mencionar un marcado pliegue, a mano derecha en la cabecera de la ultima cascada.
Buen descenso a pesar de los bloques derrumbados y a lo corto que se hace, y con el caudal que llevaba mucho mas entretenido sin duda.

16 febrero 2009

Fin de semana San Valentin

Ante la imposibilidad de retomar los dos proyectos que tenemos actualmente en el Aramo (por culpa del acceso en un caso y de la cantidad de agua en otro) y, con el buen fin de semana que se barruntaba, decidimos irnos el sábado Justo y yo a prospectar por la sierra de Maravio con la esperanza de topar con algún pozo. El día no fue muy fructífero a pesar de la pechada, pero la zona promete, y mucho, y estamos seguros de encontrar algo si insistimos.















El domingo, con el buen tiempo asegurado, decidimos realizar una actividad con la que poder disfrutar del sol y ya de paso, practicar con Nerea en algún cañón con caudales un poco más fuertes. El lugar elegido fue el Cañón de Carrocera en Teverga. Se trata de un cañon que auna una serie de características que lo hacen perfecto para pasar un gran día en el monte. Tanto el acceso, como el retorno se enmarcan en un paisaje increíble y encima, no suponen una gran exigencia física. En cuanto al descenso, es un cañón muy corto, un pasillo encajado entre dos potentes capas cuarcíticas con cuatro rápeles muy bonitos (sobretodo la última cascada, de 32 metros, con unas vistas sobre el bosque impresionantes). Es un descenso que admite (y llevaba) mucha agua y nos pareció perfecto para poner a prueba los nervios en cascadas tumultuosas, pero sin problemas de recepciones difíciles




















Pozo Las Glayas (Marabio-Teverga)

18-01-09: Después de varias intentonas fallidas, por fin localizamos el pozo gracias a Teca.
Salimos de Santa Ana (Marabio) por la mañana, con un día ventoso y frío.
Llegamos a la boca del pozo en menos de 45 minutos y reequipamos la cabecera con un parabolt, ya que el spit que había estaba muy oxidado. La primera tirada la estimamos en 42 metros, casi todo volado, hasta alcanzar una cobertera de suelo vegetal muy inclinado y repleto de bloques, unos metros más abajo se abre otro pozo, donde aseguramos la cuerda a una columna pequeña, pero con garantías. El comienzo del descenso de este nuevo pozo está marcado por un estrecho paso que nos hace meter el barril de cerveza por donde le quepa al cuerpo. La tirada es de unos 15 metros más o menos. En el fondo, encontramos dos gateras que parten de la pequeña sala en direcciones opuestas, solo nos deparan unos pocos metros de exploración para cada una, ya que se cierran rápidamente. Aquí se acaba esta pequeña y bonita sima, que no ofrece ni formaciones espectaculares, ni una continuidad hacia el gran sistema que esconde esta zona, pero lo que si nos dió fue una bonita jornada y la seguridad de volver para hacer una buena topografía.
La formacion de esta sima se debe claramente al aprovechamiento de una marcada junta de estratificación como así lo demuestra su boca de entrada y la morfología del pozo.
A destacar tambien la cantidad de craneos de cánidos que hay, creemos que se trata de raposos.

12 febrero 2009

Pozo Las Glayas (Llamoso-Belmonte)

Pozo situado al N y bastante cerca del pueblo, el acceso es por el camino que va a San Martín de Ondes, desviándonos al poco donde una cabaña derruida hacia la ladera izquierda, la zona esta bastante tomada por cotollas.
Es un pozo que ya estaba explorado cuando lo encontramos nosotros, tenía un spit en la cabecera.
Son 25 metros de profundidad sin posibilidad de continuación, con un suelo inclinado por la cantidad de detritos.

11 febrero 2009

Cascadas del Xiblo

Media vida sabiendo de ellas, pasando cerca o viéndolas de lejos, pero hasta fechas muy recientes no empezamos a sentir la “llamada”. Esa que se activa en un momento de descuido, tras un trago de cerveza y se propaga como la pólvora hasta transformarse en una necesidad findesemanal imperiosa. Aquel inspirador día empezamos a desarrollar la estrategia para este nuevo reto. En principio solo teníamos constancia de una cascada enorme, de 70 ó 90 metros según diversas fuentes, por lo que creíamos iba a ser una tranquila jornada disfrutando del monte y, de regalo, montar un par de rápeles sobre una lengua de agua. Sabíamos también que este salto de agua ya estaba abierto hace más de quince años por lo que a primera vista dedujimos dos cosas: no íbamos a ser los primeros y la equipación dataría del Neolítico inferior. Con estos antecedentes concretamos rápidamente el tema material (dos cuerdas de 50, una de veinte y una de 10, además de cintajos, cordinos y cacharrería metálica típica al uso). Para el acceso tuvimos alguna duda más, pensando en tirar desde la Focella o buscar una alternativa desde las cercanías a la base de las cascadas, donde llega una pista proveniente de la carretera que sube al Puerto Ventana. Esta pista fue explorada por Justo con la moto para una mejor comprobación del terreno, llegando a la conclusión de poder transitar hasta su finalización con todo terreno. Luego, caminando hasta la base de la que sería la última cascada creyó posible una remontada monte a través para cortar el camino que, desde la Focella, desemboca en la Braña de Las Navariegas y nos dejaría en la cabecera del supuesto resalte. Este “atajo” nos evitaría, por un lado, un buen rodeo hasta dar con el camino de marras desde el final de la pista y por otra parte, empezar la ruta en el mismo pueblo.
Una vez perfilado el plan, marcamos un primer intento para el día 22 de Junio, y digo intento, porque no llegamos a ni a oler el agua. El caso es que la remontada por el monte hasta empatar con el camino oficial se convirtió en una penosa subida por un inestable canchal, para luego terminar trepando por una canal-chimenea bastante verticalilla y exigente que nos dejó bien calentitos. De lo malo, las vistas eran privilegiadas y pudimos constatar ya, la presencia de al menos tres cascadas de importantes dimensiones… ¡Adiós a la relajada jornada dominical! Durante uno de los breves descansos que nos concedió la puñetera pared rocosa y mientras disfrutábamos de esas vistas, nos dimos cuenta de que ese día no iba a ser propicio para el descenso. La cabecera de una de las cascadas observadas soltaba agua a borbotones irregulares, como si la acumulara y en determinado momento fuera evacuada con fuerza al exterior. Esto nos dio que pensar acerca del caudal, para encima, tanto Justo como yo tuvimos sueños agitados esa noche relacionados con crecidas de agua, ¡Vaya coincidencias!, ¿Sería una advertencia del destino?, ¿Visiones premonitorias? ¿Íbamos a morir sin descendencia (y con eso me ciño al tema del relato y no a lo de la paternidad)? De cualquier forma y a una indicación de nuestros esfínteres, optamos por abandonar todas nuestras ansias de cañón y decidimos continuar hacia la parte alta del río, para valorarlo en toda su envergadura y posponer el descenso en otra fecha donde la cantidad de agua fuera más asequible a una primera toma de contacto.
Terminamos de superar la barrera rocosa y por fin damos con el camino principal, nuestro verdadero objetivo desde que empezó el día. En pocos minutos nos adentramos en una hermosa viesca de la que disfrutamos durante un breve trecho aunque nos impida la visión del arroyo que burbujea por debajo. Son unos cientos de metros hasta que camino y torrente se unen señalando la referencia de entrada al agua. Con la miel en los labios, no nos queda más remedio que volver sobre nuestros pasos y como nos sobraba mucho tiempo, continuamos por el camino, evitando tener que destrepar por la canal-chimenea y así de paso comprobar como sería el acceso de esta manera. Resultó un paseo muy grato. Un camino, empedrado en ocasiones, pero muy bien marcado, te adentra en una zona boscosa donde solo te falta sorprender a un Trasgu o a un Duende en cualquier recodo. De forma gradual, el bosque da paso a pastizales y cabañas parcialmente abandonados y en poco tiempo topamos de bruces con un cruce de caminos, de modo que o sigues hacia el Norte en dirección a la Focella o tomas el desvío que sale por la derecha, en un giro de 180º, retornando hacia el bosque que quedó atrás y donde nos espera el coche después de unos veinte minutos de ligero pateo.
Esta primera incursión sirvió para darnos cuenta de que la empresa iba a ser un poco más intensa y que gracias a la variante de retorno empleada, aclararnos el camino de subida.
Volvimos al ataque casi un mes después. Con el tiempo más estabilizado calculamos que el arroyo no estaría muy cargado con lo que las expectativas de embarque disminuirían en gran porcentaje. Con la moral alta y conocedores del camino de acceso, nos plantamos en una hora y cuarto en el punto de entrada al río. Nos cambiamos, preparamos el material y después de hidratarnos un poco (si señores, esta vez sí, llevábamos agua y barritas energéticas…. ¡Oooolé!) comenzamos la partida.
En el inicio van sucediéndose resaltes de poca envergadura que se solucionan a base de destrepes más o menos comprometidos o anclando alguna cuerda a los numerosos árboles que acompañan nuestro divagar por esta parte del río. También disfrutamos de algunos toboganes que amenizan aún más, si cabe, este tramo superior mientras nos acercamos paulatinamente hacia la potente capa cuarcítica, donde la brega se intensificará acorde al nivel de los obstáculos. La explicación a esto radica en la naturaleza de los materiales por los que discurre el torrente. El arroyo Carbacedo en el que nos andábamos metidos, nace en una pequeña cuenca receptora de las aguas provenientes de la Sierra del mismo nombre (que en esa zona hace de límite Este de la braña La Mesa), sobre un sustrato impermeable (pizarras y areniscas ferruginosas). Aquí, la infiltración del agua es prácticamente inexistente y casi todo lo que entra busca su camino hacia la vertiente tevergana. En su devenir, las aguas canalizadas topetan con la potente banda cuarcítica, más dura y difícil de horadar, pero, con la traza ya marcada y a falta de materiales más blandos por los que buscar una salida, al agua no le queda más remedio que atravesar este macizo. Intercalaciones pizarrosas en la formación cuarcítica, pequeños pliegues y fallas de poca envergadura generan las importantes cascadas con las que tuvimos que lidiar.
Ya encarados con el primer resalte de importancia localizamos los vestigios de los primeros equipadores, dos clavos ferruñosos que hablan de épocas ye-ye (¿Neoprenos de pata de elefante?) y en él que únicamente cambiamos el cordino, y es que cuando nos sale la vena ratilla lo aprovechamos todo… en fin, que le vamos a hacer, somos fieles devotos a la virgen del Puño Cerrao. Quince metros por debajo, enlazamos con otra cascada cuya instalación se encuentra en un árbol situado a la izquierda orográfica, de manera que se evita el tiro del agua (ésta de 12 metros). Progresamos rápidamente por un tramo que solo presenta un pequeño resalte, destrepable y un tobogán de tres metros. A partir de aquí comienzan las negociaciones duras. Asomamos a una marmita colgada sobre un abismo, que desde esa posición nos pareció tratarse de la cascada más grande del conjunto…. ¡Ah, ilusos!
Buscamos la mejor manera de acceder a la cabecera pero la cosa pinta fea puesto que el acceso tiene forma de tobogán y, aunque presenta una zona protegida a la izquierda, el destrepe puede acabar en un salto de 26 metros… Como no nos molan los dentistas, salimos del cauce por la parte izquierda y subimos unos metros hasta localizar un arbolito de confianza y bien situado, donde instalar una cuerda y acceder a la marmita en condiciones. Ponemos una cuerda de diez metros, que a la postre sería el anclaje principal del cual rapelaríamos toda la cascada y nos acomodamos en la repisa de marras. Elucubramos la mejor forma de equipar la cascada y siguiendo la tendencia de los cuerpos a la mínima energía y tras haber jodido uno de los espitadores caseros que llevábamos, aprovechamos los diez metros para anclar en su extremo otra cuerda y usar aquel arbolito como seguro de vida. Disfrutamos de una bajada preciosa sobre un gran circo que nos recibe con los helechos abiertos. Es increíble la explosión de vida, sobretodo vegetal, de la que somos favorecidos espectadores. Vimos helechos que probablemente apenas han evolucionado desde el Terciario, centenares de especies de plantas en un espacio reducidísimo… más parecía que nos encontrábamos en el trópico que en el hemisferio Norte. Con el chute clorofílico inundando las retinas, retomamos la acuática senda en un giro de prácticamente 90º a la izquierda, siguiendo los planos de estratificación entre dos potentes capas cuarcíticas, a causa de lo cual el arroyo se encaja durante un corto trayecto. Pasado éste se vuelve a producir un brusco giro a la derecha y las aguas se precipitan con fuerza hacia otra alborotadora cascada. De nuevo pasamos de usar las mazas y nos inclinamos a buscar árboles (como los monos), también en el margen izquierdo y ya de paso intentar observar lo que nos esperaba por abajo. Desde esa zona montamos un rápel de 26 metros que atraviesa el cauce hasta llegar a una gran repisa inclinada desde donde se aprecia un nuevo salto de agua y esta vez, sin miedo a equivocarnos, nos dimos cuenta que se trataba de la gran cascada. Antes de soltarnos de la cuerda, guiamos el descenso hacia la parte derecha, para anclarnos a un pasamanos equipado con clavos. Gracias a él, puedes situarte en la parte menos expuesta al agua de esa gran repisa que conforma la cabecera de este enorme desnivel. Paladeamos el improvisado mirador con unas vistas sobrecogedoras. En primer plano, una ancha lámina de agua desaparece a nuestros pies como por arte de magia y al levantar un poco la mirada se emplasta sobre ella el magnifico bosque tevergano, un tupido manto verde sobre el que se destaca la potente Sierra de la Sobia con sus agrestes y coloridas paredes custodiando el solariego pueblo de Villa del Sub.
El pasamanos desemboca en el borde del salto de agua y consideramos que la instalación, pese a llevar mucho tiempo a la intemperie, está en condiciones de uso para asegurar la bajada desde allí. La duda era sí uniendo las dos cuerdas de 50 que portábamos serían suficientes para salvar el desnivel o por el contrario deberíamos fraccionar en algún punto intermedio. Así que como dicen; “despacio y con buena letra” acometemos este gran rápel. El tiro de la cuerda, de mano, es limpio y evita por la parte derecha la mayor concentración de agua, lo que nos permite observar los pasos que vamos dando y las opciones que ofrece la cascada en caso de instalar una nueva reunión. Casi a mitad de descenso localizamos unos anclajes en una ruptura de la pendiente. Presentan un estado lamentable con una gran porción de agua cayendo sobre ellos, por lo que desistimos de pararnos allí y continuamos a bingo. Por fin nuestra curiosidad se ve satisfecha al salir de esa repisa y ver como los cabos de las cuerdas cuelgan a dos metros por encima de la marmita de recepción, sobre unos bancos de roca por donde podemos destrepar sin ningún problema. Somos conscientes de que falta muy poco para finalizar nuestra aventura y paramos un momento para disfrutar del enorme espectáculo. Muy animados y revitalizados por lo bien que se nos está dando el cañón y por la belleza de éste, enfilamos hacia la última cascada y final de trayecto. Son 30 metros (desde un árbol situado a la izquierda) sobre una rampa cubierta de agua y verde que plácidamente nos deja al comienzo de una senda que, partiendo desde la izquierda (hoy va todo de izquierdas) y en paralelo al torrente, nos lleva hasta el coche en menos de 20 minutos.
En resumen, el cañón consta de nueve rápeles, para totalizar unos trescientos metros de desnivel en ochocientos de longitud. Es de carácter abierto, de respuesta rápida en caso de fuertes precipitaciones (debido a su cuenca impermeable) y bastante técnico, por lo que nuestra intención es retornar para reequiparlo de forma que se pueda realizar el descenso con un mayor caudal y darle mayor brío ahora que ya lo conocemos. Un magnífico Domingo, sin duda.

10 febrero 2009

IV Xuntanza D'espeleólogos Asturianos


LUGAR: Samartín de Teberga (Asturies), 27 y 28 de febreru y 1 de marzu de 2009

PROGRAMA:

Vienres 27

19:00 h. Receición y presentacion de L'Axuntanza.
19:30 h. Primer presentacion: Javier (L'Esperteyu). "Trabayos 2007-2009"
21:00 h. Cena. Haka de receicion del Gorfolí, remanada pel honolable Sr. Gelón
22:00 h. Segunda presentación: Teca (Gorfolí). "Resume xeres 2009"
23:00-24:00 h. Conceyu Abiertu: Información y análisis de la situación federativa

Sábadu 28

09:00 h. Almuerzu
11:00 h. Visita al Muséu de la Prehistoria.
Depués, y si hai tiempu, proyeicion a cargu de ... (tramitarálo'l Sr. Solís)
14:00 h. Comida
16:30 h. Primer presentacion: Mumi (Gema). "Trabayos en Picos d'Europa"
18:00 h. Segunda presentacion: Pablo Solares (Escar). "El karst de la Peñe Villa y Llabres, Conceyu Llanes"
19:30 h. Tercer presentacion: Roberto F. García (Rupo). "Espeleobuceo en Burgos"
21'00 Cena. Strip tease de costume, remanáu pel Dr. Medina, tamién conocíu como l' Ogru de Noreña
22'00-24'00 Conceyu Abiertu/Rocada

Domingu 1

09:00 h. Almuerzu
10:00 h. Visita a Cueva Güerta, estremándose en grupos en función de la xente.
12:00 h. Presentacion: Santi (Diañu). "Trabayos 2007-2009"
13:30 h. Clausura
14:00 h. Comida

Les presentaciones del sábadu pela tarde van facese na Casa Cultura de Samartín de Teberga.
Y después...
La ilusión es el sentimiento que a este grupo aportó la axuntanza, una experiencia muy positiva en todos los sentidos. Muy buen ambiente el que se creó, generado por las ganas de todos de hacer una unión fuerte con la que conseguir que la espeleo asturiana camine hacia arriba.Son muchas las posibilidades que se nos abren a partir de ahora, gracias al acceso a información y sobre todo, a que contamos con una gente de la que seguro, vamos a aprender mucho.No puedo dejar de comentar la calidad de los trabajos de los grupos que allí expusieron, felicidades.Estamos muy agradecidos a los organizadores y a todo el mundo que estuvo allí, entre todos se hizo que todo fuera un éxito.Que esto no enfríe nunca, que los amigos de la oscuridad estemos muy bien encaminados.

Barranco de Junjumia

LA ODISEA.
El 20-08-04, después de un dia agotador escalando en Pelúgano, subimos hasta el Sabil a tomar unas merecidas birras, con la idea de planear alguna actividad para el dia siguiente. Después de unas cervezas, nos calentamos y alguien se atrevió a mencionar la actividad tabu en ámbitos cañoneros: LA INTEGRAL JUMJUMIA-DOBRA! Con un raído mapa del Cornión fuimos perfilando lo que seria el hipotético descenso, después de mas birras ya lo teniamos claro, íbamos a hacer el descenso de los descensos.
El primer paso, consistia en convencer a un alma caritativa que nos bajara el coche desde Pandecarmen hasta la desembocadura del Dobra con el Sella. Después de mucho llorar y hacer la pelota, liamos a Angel y a Maria, que tuvieron que retrasar la subida a la Torrezuela que tenian planeada para bajar mi coche. Preparamos el material y salimos hacia Pandecarmen a las 11 de la noche. Entre el viaje, cenar algo y preparar para dormir en la vega de Enol, nos dieron la 1 de la madrugada (habíamos quedado empezar a las 5) y ademas resacosos, eso es montárselo bien.
A las 5, y después de no haber dormido nada por los nervios, salimos en dirección a Vegarredonda y antes de dar vista al refu nos desviamos al O por un collado que da al rio Jumjumia, una vez en el rio, fuimos con cuidado para retrasar todo lo que pudiéramos el poner el neopreno, después de una hora asi, no nos quedo mas remedio que parar a ponerlo. Ya estabamos metidos en faena, concentrados y mentalizados en lo que teniamos por delante, ya nada nos podia parar. Aguantamos sin usar la cuerda todo lo que pudimos para ahorrar tiempo, destrepando resaltes bastante complicados, pero sin arriesgar demasiado, dudamos un poco en un tobogan de 15 mts que como no, al final tuve su recuerdo unos dias teniendo que cambiar de postura para sentarme.
El cañon es muy bonito, muy tecnico y largo, y a demás bajaba bastante agua.
Tuvimos que reequipar casi todos los anclajes naturales con cordinos, pero en general fuimos bastante rapidos, después de unas 8 horas de Jumjumia llegamos al rio Pelabarda ya bastante tocados fisicamente, una alegria bestial nos inundo y el subidón correspondiente nos hizo olvidar lo que llevábamos encima, bajamos hasta la Mecedura y paramos a comer algo y echar un buen descanso.
Ya en el Dobra, nos impresiono su grandeza, enormes paredones nos cerraban en un cañon en el que un escape parece imposible. Solo hay una posibilidad de escape, usando el canalón de la Macuera que desde abajo sinceramente parece imposible y, por lo menos, durísimo. Tambien existia la posibilidad de remontar el rio hasta poder salir por algun lado, pero eso no entraba en nuestros planes, (de aquella eramos unos valientes).
El primer tramo del Dobra, desde la Mecedura, es como una autopista, se avanza a buen ritmo, lo que te da una falsa sensación de que ya esta todo echo, mas adelante y poco a poco se empieza a formar un gran caos de bloques, que ralentiza mucho la marcha. Este tramo nos desespero un poco, por que teniamos que buscar el mejor camino y asi evitar los rapeles, tambien teniamos la noche rondando, y sabíamos que si no superabamos este tramo antes de anochecer tendriamos que hacer vivac (habíamos avisado en casa que saldríamos en el dia). Estas circunstancias y el cansancio acumulado, nos llevo al mayor error que cometimos en un barranco y que menos mal que se quedo en un gran susto, mientras Sergio empezaba un rapel de unos 10 mts, el cordino del rapel se salió de la seta que lo aseguraba, Sergio, cuerda y cordino desaparecieron de mi vista en nada, la gran suerte fue que se quedo atascado en una grieta sin sufrir mas que el susto, dentro de lo malo, este accidente nos sirvio para despejarnos hasta acabar el largo caos ya entrada la noche.
Después, alternábamos zonas de rio incomodas y resbaladizas y grandes badinas que, en algun caso llegaban a ser de cientos de metros, nadar esa distancia después de tantas horas de actividad, te asegura unos buenos calambres.
Si el cansancio y lo incomodo del terreno fuera poco, hubo que añadir que mi frontal eléctrico se estropeo y parecia que iba con una vela, me cai tantas veces que ya ni me preocupaba de poner las manos.
A esas alturas parabamos cada poco a descansar y teniamos que controlarnos para no dormirnos.
Nos dio algo de moral encontrar un cartel viejo de coto de caza, y al poco un senderillo a la orilla del rio que agradecimos enormemente, mas alante vimos una luz y sentimos unas voces, lo que nos extraño mucho, eran alrededor de las 4:30 de la madrugada; nos fuimos hacia allí y comprobamos que eran un grupo de gente acampados y de fiesta. Estabamos en la Olla San Vicente y nuestra aventura tocaba su fin. Damos unas explicaciones sobre lo que estabamos haciendo mientras me comí una manzana que me supo a gloria. En 45 min estabamos en el coche, después de 24 horas de actividad y 18 horas de cañon. Unos estiramientos para evitar algun problema y corriendo a asaltar una maquina expendedora.
Una actividad que sera difícil de olvidar.
Invertimos unas 8 horas para descender el Jumjumia y alrededor de 10 horas para el Dobra.
Son unos 20 km de recorrido y 1300 mts de desnivel.
*Fotos cedidas por Chisu.