16 febrero 2009

Fin de semana San Valentin

Ante la imposibilidad de retomar los dos proyectos que tenemos actualmente en el Aramo (por culpa del acceso en un caso y de la cantidad de agua en otro) y, con el buen fin de semana que se barruntaba, decidimos irnos el sábado Justo y yo a prospectar por la sierra de Maravio con la esperanza de topar con algún pozo. El día no fue muy fructífero a pesar de la pechada, pero la zona promete, y mucho, y estamos seguros de encontrar algo si insistimos.















El domingo, con el buen tiempo asegurado, decidimos realizar una actividad con la que poder disfrutar del sol y ya de paso, practicar con Nerea en algún cañón con caudales un poco más fuertes. El lugar elegido fue el Cañón de Carrocera en Teverga. Se trata de un cañon que auna una serie de características que lo hacen perfecto para pasar un gran día en el monte. Tanto el acceso, como el retorno se enmarcan en un paisaje increíble y encima, no suponen una gran exigencia física. En cuanto al descenso, es un cañón muy corto, un pasillo encajado entre dos potentes capas cuarcíticas con cuatro rápeles muy bonitos (sobretodo la última cascada, de 32 metros, con unas vistas sobre el bosque impresionantes). Es un descenso que admite (y llevaba) mucha agua y nos pareció perfecto para poner a prueba los nervios en cascadas tumultuosas, pero sin problemas de recepciones difíciles




















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