24 febrero 2009

Notas sobre el Karst de Maravio (vertiente tevergana)


"Maraviolloso”, es la palabra justa para definir este idílico lugar… praderías inmensas, montaña, agua, animales salvajes, la vegetación, su paisanaje porque no, etc, etc, son factores que se conjugan y definen un paraíso excelso para los amantes de la naturaleza. Caminar, bicicleta, escalar, las cuevas o simplemente sentarte a disfrutar del paisaje, son algunas de las cosas que se pueden realizar en este monumento natural perteneciente, o más bien compartido, por los concejos de Yernes y Tameza y Teverga. Es en la vertiente tevergana de estos puertos donde se ubica un vasto sistema subterráneo, escondido celosamente bajo un manto calizo de primer orden como es el cordal de Maravio.
Podríamos decir que los fenómenos de karstificación más importantes, o intensos, en la zona poseen un control tectónico. Este hecho, deriva del emplazamiento de un importante cabalgamiento según una dirección Norte-Sur, que provocó la superposición de una serie de materiales rocosos más antiguos (cámbricos y ordovícicos principalmente) y de gran dureza de forma general, con las cuarcitas como principales protagonistas, sobre otros más modernos y notoriamente más débiles (carbonífero superior siliciclástico). Se generó de esta manera, una pequeña sierra (La Granda) topográficamente de menor entidad que su vecina y destacada sierra de Maravio y, de la que le separaba únicamente, una estrecha franja de materiales más débiles y blandos que quedaron a modo de depresión.
A partir de ese momento las aguas derivadas de las precipitaciones se fueron encauzando originando una red de drenaje cerrada, muy bien definida y convergente hacia la potente barrera caliza por cuyo contacto percolan, a través de una banda colectora en los alrededores del Pozu’l Agua, como se puede ver en el esquema adjunto. Durante este trayecto, el agua atraviesa un área bastante extensa constituida por un sustrato rocoso básicamente silíceo y una cobertera vegetal bien desarrollada, incrementándose la agresividad del agua (mayor intensidad de disolución carbonatada) así como la carga de sedimentos con los que potenciar la erosión mecánica del macizo al filtrarse a su través.
La adición de trazadores químicos en el Pozu’l Agua, hace ya unos cuantos años, permitió conocer de forma indirecta, el impresionante viaje del agua hasta su salida al exterior en el valle de Valdecerezales. Esta surgencia, es fácilmente observable a través de un manantial, tributario del río Teverga, situado unas decenas de metros antes del primer túnel de la carretera AS-228 en dirección a Caranga, provenientes de Entrago y es visible desde la Senda del Oso.
El resultado, de una forma global, es un filtro natural de las aguas provenientes de una cuenca de drenaje externa, con un desarrollo subterráneo, en línea recta y tomando el pozo mencionado antes como sumidero, de más de 3 kilómetros y un desnivel, tomando las mismas referencias, de aproximadamente 500 m. ¡Ahí es nada!
El inconveniente a este enorme potencial radica en la imposibilidad, hasta ahora, de acceder a su parte activa, bien desde los sumideros o bien desde las cotas superiores de la sierra de Peña Gradura. A pesar de prospectar en numerosas ocasiones, de explorar algunos pozos y de la experiencia de otros espeleos en zonas anexas o relacionadas con el sistema, todavía no hemos encontrado nada y, por el momento, sus secretos se encuentran a buen recaudo
(que no habrá ahí metido…).

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